Entrevistamos a Wilma Lorenzo " Estar con Leiva de gira, ha sido una de las experiencias más bonitas"

Wilma Lorenzo (Madrid, 1989) es una de las principales fotógrafas de la industria musical nacional.

Iván Ferreiro, Izal, Xoel López, Leiva, Zahara, Quique González, Sidecars... han contado con ella para fotografiar todo lo que sucede antes, durante y después de un concierto o grabación.

Tocamos a su puerta porque su trabajo enfoca la música desde otro prisma: el de la delicadeza y el alma a través de una buena imagen cargada de significado.

P.- ¿De dónde nace tu afición por la fotografía?

R.- Desde pequeña me interesó la fotografía. Recuerdo que siempre pedía a mis padres que me compraran cámaras desechables para las excursiones del cole (digo “cámaras” porque llevaba dos) y que nunca volvía con fotos con mis amigos, siempre eran fotos de aquello que me llamaba la atención (que podía ser cualquier cosa).

Yo decía que eran “artísticas” pero la mayoría eran un desastre. Después se convirtió en una afición: salir a pasear con la cámara, buscar algo que me inspirara. Y así hasta hoy.

No solo como fotógrafa, sino también trabajas la comunicación, redes sociales y management, siempre vinculada a la música.

P.-¿Por qué ese hilo conductor con este sector?

R.- La música, como la fotografía, siempre ha estado en mi vida. De mano de mis padres aprendí todo lo que sé. Ellos aman la música y me transmitieron ese amor disco a disco.

Después ya volé sola durante la adolescencia y la universidad, juntándome de forma natural con personas con las que compartir tiempo de ocio vinculado a la música.

Todo ese tiempo dedicado a la música se traduce en que cuando empecé a dedicarme al periodismo, era el campo que más me interesaba y del que más sabía. Y poco a poco fui haciendo el camino.

P.- ¿Te gustaría trabajar la fotografía enfocada a otras disciplinas? (Ejemplo: moda)

Me he dedicado puntualmente al fotoperiodismo, también he hecho foto deportiva, foto fija e incluso metí la cámara en política durante una breve temporada.

Me encantaría trabajar en moda aunque llevándomelo a mi terreno y mi forma de trabajo. En realidad, cualquier disciplina puede resultar inspiradora. La música lo ha sido hasta ahora pero no descarto otros caminos y retos.

Me encantaría trabajar en moda aunque llevándomelo a mi terreno y mi forma de trabajo.

A tus espaldas, cuentas con un año y medio de gira junto a Leiva y su banda.

P.- ¿Cómo es estar de gira desde una perspectiva/mirada externa a la banda?

R.- Es de las experiencias más bonitas que he vivido. Ayuda a entender la música desde dentro, desde el lado del creador y sus “aliados”. Durante la gira con Leiva entendí la magia de la vida en carretera, la familia que se crea en torno a la música y la fuerza que tiene la amistad sobre un escenario.

Ahora que estoy en otra gira, con Nil Moliner, identifico sentimientos similares y a la vez estoy viendo cómo hay energías nuevas por edad, momento y dinámica.

La magia es increíble y es una suerte poder sumarse y capturar todos esos momentos.

 

Precisamente (y a colación de la perspectiva de género que estamos dando a esta serie de entrevistas) eras la única mujer en el equipo.

P.- ¿Supuso esto tener que afrontar el trabajo de una manera diferente?

R.- Sucede siempre que te sumas a un equipo y eres la única mujer. Quizás más en un sector como el de la música. Una se arma de una coraza e intenta construir muros de frialdad al inicio porque la experiencia nos dice que actuar de ese modo es lo mejor.

Después, en cuanto conoces el entorno, te puedes relajar y ser tú misma. Yo he tenido la suerte de poder hacer ese click y relajarme casi al instante porque no he tenido ningún problema ni me he sentido diferente al resto.

Me han valorado por mi trabajo y me han tratado de forma profesional siempre.

Fruto de esta gira y de todo el material fotográfico generado en ella, nace el libro “Toquemos juntos hasta que la muerte nos joda”.

P.- ¿Cómo surgió este proyecto?

R.- El libro surge por casualidad. Mi trabajo en la gira era otro pero yo fui escribiendo un diario y fotografiando cada instante.

En un momento de la gira le mostré parte del material a Leiva y él me invitó a atreverme y hacer un libro contando la gira desde mi perspectiva.

P.- ¿Qué supuso para ti este libro?

R.- Más que ninguna otra cosa este libro supone para mí tener en papel el recuerdo de casi dos años maravillosos y poder volver a ellos siempre que quiera. De todo, me quedo con eso.

Siguiendo con tus publicaciones editoriales, necesitamos hablar de tu último libro: “Vidas ajenas, pasiones propias” donde encontramos fotografías cargadas de significado apoyadas de textos que nos hacen partícipes de cada historia.

Podríamos decir que en este libro te desnudas por completo y nos dejas entrar de lleno en tu intimidad.

P.- Eres una persona cuyo 90% de su tiempo se trata de fotografiar al resto y mostrar el mejor perfil. ¿Es la primera vez que utilizas la fotografía para hablar de ti?

R.- Sí, más allá de lo que pueda hacer en mi cuenta de Instagram, es la primera vez que me atrevo a mostrarme a mí en vez de al resto, aunque me gusta pensar que cuando retrato a alguien o documento una gira, dejo parte de mí en ello al hacerlo desde mi perspectiva.

En todo caso ‘Vidas ajenas, pasiones propias’ sin duda va más allá. Aunque en el fondo utilizó lo ajeno para contar lo propio... Creo que eso nunca lo podré evitar.

P.- ¿Cómo fue este proceso creativo tan introspectivo?

R.- Cuando tengo algo en la cabeza mi forma de desahogarme es salir a pasear con la cámara o escribir.

Durante toda la vida lo he hecho, desde bien pequeña, siempre sin ninguna intención de mostrarlo.

Mi editor de Lunwerg, Javier, hace años - incluso antes del libro anterior - me preguntó si yo tenía textos y fotos que no fueran sobre música.

Lo adivinó. Y fue él quien me empujó a compartir algo que yo tenía bajo llave.

Después, el proceso de creación del libro fue emparejar textos con imágenes, y fue bonito descubrir que ambos coincidían en el tiempo, que los textos de una época determinada encajaban con las fotografías de ese mismo momento.

El objetivo último es expresar un sentimiento o sensación a través de imagen y texto, que juntos formen un todo.

P.- ¿Cómo es la sensación de publicar una parte de ti sabiendo que vas a someterte al juicio popular?

R.- Estuve a punto de echarme atrás varias veces, la verdad, pero al final me dije: «Con que tú estés satisfecha y dentro de unos años cuando lo cojas te sigas reconociendo, todo estará bien».

Con este libro entendí bien a qué se somete un artista cuando comparte su obra y la fragilidad que se siente.

También he experimentado todo lo contrario, la satisfacción de recibir un mensaje de alguien que te agradece tus palabras y se ve reflejado en algo tuyo. Eso es impagable.

La satisfacción de recibir un mensaje de alguien que te agradece tus palabras y se ve reflejado en algo tuyo. Eso es impagable.

Este periodo pandémico también ha afectado de lleno a la industria de la música.

P.- ¿Qué ha supuesto para ti el confinamiento y este periodo más estático?

R.- El confinamiento y todo lo que ha venido después, para mí ha significado darme cuenta lo mucho que me gusta mi trabajo.

Cada día de foto, entrevista o viaje lo disfruto más que nunca. He recuperado la ilusión del inicio porque he comprendido lo afortunada que soy haciendo lo que me gusta.

También he sido consciente de lo inestable que puede llegar a ser mi vida laboral y mentiría si no dijera que ha habido momentos de “odiarme” por no tener un trabajo normal, pero pasado ese momento pesimista y ahora que estoy más activa, sin duda salgo de esta situación enamorada de mi trabajo más que nunca y con ganas de echar el resto.

P.- Muchos han aprovechado para dar un nuevo enfoque a su trabajo, iniciar otros proyectos... ¿es tu caso?

R.- Más allá de hacer de una vez mi tienda online (llevo años sin ponerme), lo cierto es que no. Quizá porque justo antes de la pandemia ya hice ese ejercicio de pensar cómo quiero que sea mi día a día y qué quiero conseguir.

Inicié ese proyecto vital justo hace un año (¡visionaria!) y espero poder concluirlo cuando todo mejore, de momento va bien :)

 

Este mes y con esta campaña ponemos el foco sobre la figura de la mujer en la industria de la música. Creemos necesaria una mayor visibilidad del papel que artistas, como tú, ejercen sobre este sector.

P.- ¿Qué aspectos consideras importantes trabajar para lograr avanzar en este sentido

R.-Lo fundamental es que existan referentes, es la única forma de avanzar. Que una niña vea que puede dedicarse a cualquier profesión dentro del sector. Ese camino es largo pero ya está sucediendo.

Las niñas de hoy ven jefas de producción, de comunicación, fotógrafas, backliners, baterías, guitarristas... Pueden proyectar su sueño en otras mujeres que han ido abriendo camino.

Que una niña vea que puede dedicarse a cualquier profesión dentro del sector.

Es cierto que ese “abrirse camino” no siempre ha sido fácil, y ahí entrarían en juego las administraciones, pero ya comienza a verse como algo extraño que en una crew no haya ni una sola mujer, cuando antes lo incómodo era que hubiera alguna.

P.- ¿Te has sentido en alguna ocasión infravalorada en tu trabajo por el hecho de ser mujer?

R.- Sí, desde luego. Desde vivir situaciones incómodas por comentarios machistas con los que lidiar mientras estás trabajando sobre el terreno, hasta que no se te conceda la autoridad que tienes por el mero hecho de ser mujer y no se te respete; o que tu opinión no se tenga en cuenta hasta que la repite un compañero y la hace suya.

Por poner ejemplos concretos: estar en el backstage trabajando en gira y que el promotor de turno te pregunte de quién eres novia o quién te ha dejado pasar.

Que se hagan comentarios sobre tu apariencia, paternalismo en el foso con un fotógrafo diciéndome «niña, ¿necesitas ayuda?». O respuestas fuera de lugar haciendo una entrevista. Conductas que hace cinco años entendíamos como normales y que afortunadamente ya no.

P-. ¿Qué gestos haces desde tu propia experiencia para cambiar este hecho?

R.- Lo primero, no creerme ningún comentario machista que se haga sobre una compañera y que afecta a su valoración como profesional. Y lo segundo, responder contundentemente al mínimo comentario. Que la vergüenza que pasaba yo hace cinco años en esas situaciones la pase ahora el otro.

De hecho, es fundamental enseñar a las más jóvenes a lidiar con ello. Yo hoy sé qué tendría que haber dicho y hecho.

Me da mucha rabia haberme cruzado con algunos tipos siendo tan joven porque hoy el desenlace no sería igual.

Y es importante porque muchas se habrán quedado por el camino al no encontrar la fortaleza para sobrevivir en ese ambiente y no debemos permitir que suceda.

P.- ¿Nos puedes recomendar 3 o 4 cantantes favoritas?

R.- Desde luego: Anni B Sweet, Iseo, Zahara, Marem Ladson, Bely Basarte...

P.- ¿Alguna asociación, organización, festival, otras chicas (productoras, estilistas, fotógrafas,...) que quieras visibilizar también?

R.- Me gustaría mencionar nombres propios que personalmente han sido fundamentales en mi vida profesional de forma directa u observando su forma de trabajar y crecer.

Ana Medina, trabajando en comunicación y labrándose su propio camino, fue de las primeras que me empujó a atreverme en muchos sentidos; Paloma Sánchez, mi jefa y directora de Sol Música, un ejemplo de trabajo y crecimiento, que lleva confiando en mí muchísimos años y de la que aprendo a diario; Xiana y Zara, para mí siempre serán Desvelo, valientes y fundamentales abriendo camino; María Amaro, al frente de un proyecto y carrera tan espectacular como la de Dani Martín; Beatriz de la Guardia, comunicación de Planet Events y mujer absolutamente todoterreno.... Y podría decir mil más (Ane de Emerge, María Llorente, Ulía Moreno...), en realidad siento que soy afortunada por conocer de cerca tanto talento femenino. Somos más de las que pensamos.

P.- ¿Cuál es tu guilty pleasure de la música?

Me doy cuenta de que con la edad se pierde un poco el concepto de guilty pleasure. No entiendo del placer con culpa porque no sería placer pero algo que “desentona” con lo que suelo escuchar sería Christina Aguilera (en sus primeros años, discazos).

 

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