Alejandra Remón

Alejandra Remón. Calahorra, La Rioja. (1985)

Estudió gestión comercial y marketing y comercio internacional. Su trayectoria profesional ha estado vinculada al mundo de la moda durante más de 15 años. Está especializada en el ámbito del visual merchandising, el comercio y el marketing digital.

Se define como una mujer de curiosidad insaciable y escritura desordenada. Su vida y su trabajo giran en torno al marketing, la moda, la fotografía, la escritura y las redes sociales.

  Fotografía de @alejandraremon 

 

Remón nos ha encandilado por lo que cuenta y, sobre todo, por CÓMO lo cuenta.
Pocas palabras le hacen falta para hacer estallar una bomba de emociones.
Es difícil no verse reflejada en alguno de sus escritos o fotografías tomadas con su inseparable Olympus PEN F.

Fotografías de @alejandraremon  

 

Quizá sea porque habla desde la honestidad, la sinceridad y las verdades más absolutas.
Porque relata los auténticos torbellinos de la vida y porque, en una era en la que todo el mundo se esconde tras la pantalla, ella emite transparencia y claridad, rompiendo esa barrera.
Habla de sentimientos, de verdad.
Es por eso que tocamos a su puerta para poder conocerla un poquito mejor.

 

Podríamos afirmar que eres una mujer multidisciplinar (¡y muy todoterreno!).

¿Cómo confluyen todas tus facetas en tu día a día? ¿Consigues trabajar todas a la par, o existen prioridades?

Las prioridades suelen estar regidas por el trabajo, los proyectos... Cuando ya he terminado todo lo que me ayuda a “pagar el alquiler” procedo con lo que me hace sentir bien o me inspira. Tengo la suerte de dedicarme a algo que realmente me gusta, como es publicar libros y crear contenido, pero los trabajos creativos también tienen momentos angustiosos cuando las ideas no fluyen y es entonces cuando me concedo momentos de silencio o de evasión.

No puedo llevar a cabo todas las cosas a la vez, pero he de decir que soy un poco desordenada. Un poco caótica, como yo. :)

 

En Bryan te conocemos, sobre todo, por tu escritura y fotografía, dos disciplinas que se complementan a la perfección pero que, normalmente, suelen trabajarse por separado debido a la gran complejidad que esconde cada una de ellas.
¿Cuál es el proceso que te ha hecho aunar estos dos lenguajes?

Siempre he tenido mucha imaginación y he sido muy observadora. He inventado miles de historias observando lo que me rodea, recreándome en lo más simple.
Con la fotografía he encontrado la fórmula de congelar esas imágenes que me inspiran o me emocionan para ilustrar mis pensamientos. Es mi método y llevo utilizándolo muchísimos años. No puedo hacer una cosa sin la otra. En ocasiones una fotografía me traslada a un lugar o un recuerdo; en otras, rebusco la imagen perfecta para ilustrar una emoción descrita.

Lo cotidiano y lo intimista es mi motor y caldo de cultivo para hablar sobre lo que siento. Es más real.

Fotografía de @alejandraremon

 

Parece que tu inspiración nace de situaciones difíciles, de tormentas, de situaciones inestables... Suelen decir que es en esos momentos cuando se escriben las mejores canciones de (des)amor. ¿Tienes esa sensación? ¿Crees que le debes mucho de tu escritura y fotografía a los devenires de la vida?

Podría decir que sí. No puedo negarlo. En mi vida he tenido un sin fin de situaciones adversas en el terreno emocional que me han llevado a reflexionar muchísimo sobre las relaciones humanas y sobre el papel que cada una de nosotras desempeña en el mundo. Los momentos dolorosos y desgarradores tienen una magia especial. La tristeza es, lamentablemente, mucho más empática que la felicidad. No sé escribir sobre cosas que no siento o he sentido, aunque en ocasiones yo he sido un simple altavoz de emociones ajenas.

 

 

 

En este sentido, eres una persona que se desnuda muchísimo a través de tus textos e imágenes. Existe mucho de tu intimidad en cada publicación.
En una época donde se esconden y disfrazan muchas verdades y sentimientos, tú has decidido romper esa barrera.

¿De algún modo te ayuda verbalizar esas emociones y compartirlas con el mundo? ¿En algún momento te has arrepentido de compartir algo demasiado propio?

Todo aquello que escribo, opino o comparto forma parte de mí y es real. Yo soy así y no puedo ser de otra manera. A veces he maquillado publicaciones para no mostrar mi verdadero yo, pero de alguna forma he sentido que estaba mintiendo y eso va en contra de mi naturaleza.
Me considero una persona honesta y no puedo luchar contra mí. Creo que vivimos en un mundo demasiado centrado en la perfección en el que dejamos de lado la pureza de las emociones por puro miedo al “qué dirán” y es algo que debemos destruir. Ser libre es ser una misma sin ataduras y en esta sociedad se suele castigar a aquellos que no siguen el camino marcado. Mi único fin es que las personas piensen, reflexionen y se conozcan. No pretendo enseñar, solo abrir los ojos al resto.

 

Trabajas con la inmediatez de las redes sociales para transmitir tu trabajo, pero también cuentas con dos libros en formato físico (de los que se huelen y se tocan).
El primero fue: “Cuando nadie mira”, publicado en 2017.

"Durante muchos años he ido recopilando emociones y personas en trozos de papel, he capturado momentos y he acumulado sensaciones hasta que llegó un día en el que decidí atesorarlas todas en un libro, porque el papel es distinto, en papel las palabras cobran vida y parecen nunca caer en el olvido. ¿No te parece?”

   Fotografía de laremon.com

 

¿Qué supuso para ti este primer libro?

Este primer libro fue una revolución. Tanto a nivel mental como profesional. Un éxito impredecible que me ha llevado a nuevos caminos y nuevas metas. Una liberación de mi verdadero ser. Es un compendio de reflexiones y experiencias vividas en mi primera etapa de la edad “adulta”; de los veinte a los treinta años, donde suelen concentrarse infinidad de experiencias y situaciones nuevas que hay que sobrellevar.

Me gusta y me gustaba escribir. Ahora quiero seguir haciéndolo toda la vida.

 

En 2019 ha llegado tu segundo hijo: “Todas aquellas veces”, un libro dividido en pasado, presente y futuro.
¿En qué se diferencia del anterior?


La diferencia entre el primero está, sobre todo, en que es un libro escrito actualmente. Con mi yo de ahora. Con mi forma de enfrentarme al mundo hoy.

 Fotografía de laremon.com

 

¿Recomiendas los saltos en el tiempo para encontrar respuestas (o a ti misma)?

La vida es cíclica y a veces el pasado se convierte en algo actual y, en otras, los anhelos se convierten en meros deseos pasados... Es curioso esto del tiempo.

“Un año de terapia, cinco o seis ligues, un novio y dos amantes son lo que he necesitado para darme cuenta de que no tener las cosas claras me genera inestabilidad y, con ella, esa tonta manía de sentirme insegura, de tener que saberlo todo”.

 

Hablamos de las redes sociales como herramienta de trabajo y difusión. Esa inmediatez es oro en los tiempos que corren.
¿Qué papel ocupan en tu vida?

Las redes sociales son un gran altavoz gratuito, pero también tiene sus riesgos. Esta inmediatez te lleva a estar constantemente generando contenido y nuevas ideas porque todo pasa de moda muy rápido. Todo se olvida en cuestión de horas... Y mantenerse ahí conlleva mucho esfuerzo.
Yo intento que no me absorban. Sé que son mi herramienta y que gracias a ellas he conseguido cosas, pero no pueden dominarme.

Fotografía de @alejandraremon 

 

De esa inmediatez, surge tu espacio en Instagram Stories “Dramas ajenos”, en el cual la gente expone sus dramas amorosos y tú los compartes (siempre manteniendo el anonimato) aportando tu visión y punto de vista y haciéndonos partícipes como espectadores.
¿Cómo surgió la idea? ¿Piensas que se debe hablar más del drama (así, ¡en general!)

La idea surgió a través de la cantidad de mensajes pidiéndome consejo a nivel sentimental que recibía a lo largo de los días. Como si yo fuera una gurú o algo así, cosa que no. Siempre he sido un poco dramática y me pareció buena idea compartir los dramas de los demás para sentirnos menos solas. Nos creemos muy especiales, pero en el fondo lo que nos ocurre también le pasa a más gente.

Además, ¡intento que sea divertido! Debajo de esta capa de intensa que tengo, hay una persona con mucho sentido el humor.

 

Por último:
Una mujer que te inspire
Me inspiran muchas... Alejandra Pizarnik, Anaïs Nin, Caroline de Maigret, Vivian Maier....

 

Tu/s Guilty pleasure/s
¡Jaja! ¡No tengo! Nunca me privo de nada. :)

 

Si sólo pudieras escuchar un disco el resto de tu vida, ¿cúal sería?
Tender Buttons. Broadcast

 

Tortilla de patata ¿con o sin cebolla?
Me da igual, pero poco hecha.

 

Qué maravilla compartir intensidad con alguien como Alejandra.
Muchas gracias por esta conversación.

Esperamos que hayáis disfrutado de esta entrevista tanto como nosotros y que viajéis a través de sus historias.

Podéis seguirla de cerca en su cuenta de Instragram: @alejandraremon

 

Fotografía de @alejandraremon

 

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